Mercados incompletos y sus efectos en las decisiones financieras de primer orden.

El mercado de capitales, también denominado mercado financiero es el mercado de títulos de largo plazo (Brealey, Myers & Allen. 2010).

Para Marín & Rubio (2011) las organizaciones económicas que participan en el mercado de capitales pueden dividirse en dos grupos:

1.Las empresas, que poseen los medios físicos para la producción y que emiten “activos financieros” para financiar sus actividades productivas, y

2.Los intermediarios financieros, que son poseedores y emisores de activos financieros, invirtiendo en forma indirecta en activos físicos o reales.

El mercado donde las empresas e intermediarios intercambian dichos activos financieros se denomina: mercado de capitales.

El tema central del desarrollo del mercado de capitales está dada por las expectativas futuras del flujo de caja esperado, el cual es posible contextualizar en dos tipos de mercados, a saber, el mercado completo  y el mercado incompleto. En este sentido, Marín & Rubio (2011) señalan que las finanzas que se aplican a los mercados de capitales de hoy, desarrollan un conjunto de estrategias y diversos mecanismos para adecuarse a los precios de los activos. Así, los individuos enfrentan incertidumbre al momento de tomar decisiones acerca de los precios futuros de esos activos, pues, desconocen el estado de la naturaleza en el futuro.

Si fuera el caso, donde exista un activo por cada estado de la naturaleza, y un interesado en pagar una unidad monetaria ante la aparición de tal estado de naturaleza, o bien, pagar cero, ante el incumplimiento de dicho estado, puede concluirse que, al tener un mercado con activos elementales que permiten trasladar poder de compra en cualquier dirección, asociados a determinado estado de la naturaleza, entonces se dice que los mercados son completos.

Otro alcance del concepto, dice que los mercados son completos cuando existen tantos activos financieros como estados de la naturaleza, lo que implica ausencia de arbitraje. La existencia de mercados incompletos conlleva a cambios dramáticos en las transacciones (Marín & Rubio, 2011). En estas condiciones, los equilibrios de los mercados podrían ser problemáticos, lo que corrobora Harrison, J. & Kreps, D., (1979) y Mongrut, S., (2006), principalmente en los desajustes de precios; y en segundo lugar, si el equilibrio se mantiene o existe, en general, no será en un contexto de Pareto eficiente. Ambos escenarios, justifica la intervención de los mercados para efectuar correcciones tendientes a mejorar el bienestar de los agentes.

Esta intervención puede ser de carácter público (seguridad social, seguro de desempleo, entre otros) o privado (creación de futuros, opciones, swaps, títulos con respaldo hipotecario, entre otros).

La existencia de mercados incompletos produce fallas diversas, como el bajo desarrollo en infraestructura, problemas de coordinación de la política monetaria, lo que conlleva al incremento del riesgo de pérdidas de capital y rezagos en los niveles de productividad (Hernández, J., 2015, p. 254).

Otro de los problemas que presenta la existencia de mercados incompletos es el bajo nivel de desarrollo de intermediación financiera, donde la estructura productiva es financiada en un nivel subóptimo (Calatayud, A. & Ketterer, J., 2016), lo que también conlleva a un entorno institucional y normativo frágil, con presencia de incertidumbre, información incompleta, y altos costos de transacción (Moreno, J., 2016), lo que en su conjunto, trae efectos nocivos a la innovación (Rodríguez, J. & Tokman, M. 2005).

Las firmas en los mercados incompletos, no pueden funcionar bien. Esta incomplitud, dirá Ffrench-Davis, R. (2008), “es un rasgo intrínseco del subdesarrollo y revela una falta de competitividad sistémica” (p.70). Agrega más adelante que, en este contexto la información fluye con dificultades y a altos costos, lo que perjudica a distintos agentes en su desempeño.

Con lo expuesto, el estado de la naturaleza de los mercados es incompleto, con mayor presencia y profundidad en las economías emergentes. En estos casos, la firma enfrentará dificultades en la ejecución de proyectos de inversión, y dada la existencia de mercados de capitales de bajo desarrollo, las firmas enfrentarán dificultades de acceso a recursos financieros, por tanto, la estructura de financiamiento será subóptima.

El nivel de falla de los mercados dificulta la toma de decisiones de producción-inversión y los inversores no pueden elegir correctamente los activos, ya que los precios no “reflejan plenamente” la información libre, es decir, no es un “mercado eficiente” (Fama, 1970). Como antecedente adicional, Duarte, J. & Mascaraña, J., (2013, p. 29) revisaron quince años de investigación acerca de los mercados eficientes y concluyen que la forma débil de eficiencia de mercado es la más contrastada; el 60% de los estudios consultados no encuentran evidencia de mercados eficientes; los países con mayor porcentaje de aceptación de eficiencia del mercado en orden descendente son: Francia, Japón, Alemania, Reino Unido, Corea del Sur, Taiwán (China), y por último Norteamérica.

La investigación de Duarte, J., Sierra, K., & Rueda, V., (2015) van en esta línea de comprobación, contrastando la teoría de mercados eficientes y la teoría de las finanzas conductuales, en este sentido, comparten la tesis que al no existir mercados eficientes, los modelos de valoración de activos (CAMP y APT) se invalidan en este mercado bursátil.

Al respecto Mongrut, S., (2006) explica que las tasas de descuento de los inversionistas en los mercados incompletos o emergentes, están en función del riesgo total que subjetivamente asume este inversionista y no por información que provenga del mercado.

Para que los mercados sean eficientes, sus agentes deben ser racionales, aunque también acepta inversores no profesionales, cuyas decisiones no se correlacionan entre sí, por lo cual se anulan. Sin embargo, si se correlacionan, entonces las actuaciones de arbitraje de parte de inversores profesionales y las ganancias no serán extraordinarias (Yalcin, 2016).

En este sentido, los retornos extraordinarios son resultado del uso del análisis de los movimientos históricos de los activos financieros y por el uso de información privilegiada. Por tanto, los diferentes mercados de capitales no muestran un comportamiento eficiente (Latif, M., Arshad, Sh., Fatima, M., & Farooq, S., 2011; Feng, S. & Stewart, J., 2016).

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