La deuda, el agente y los accionistas

Para continuar, debemos situarnos en la pregunta que se ha hecho en las primeras clases, es decir, ¿qué esperamos de la estructura de capital? En primera instancia, deberíamos responder que: ¡crear valor…! Pero las teorías que hemos visto no nos dan una solución a la pregunta, ya que en un contexto de mercados perfectos -mundo que es pequeño y está fuera de nuestro estudio-, la respuesta es que la estructura de capital es irrelevante, en cambio, en los mercados imperfectos, el gerente de finanzas corporativas no está interesado en el valor, solo en disminuir los costos de la información incompleta y actuando en favor de los accionistas.

La teoría de agencia nos muestra una nueva dificultad. Aunque es contraria a la teoría de jerarquización o pecking order, ya que, la asimetría de información para este gerente -que actúa a favor de los accionistas-, es una barrera para minimizar el costo de emitir deuda o bien, emitir acciones. En cambio, para el agente que actúa a favor de sus propios intereses, la asimetría de información es un buen insumo para mejorar sus utilidades personales y mantener al jefe fuera de juego.

Los principales problemas de agencia se presentan cuando está en juego el hecho de obtener dinero para los fines del agente. Es decir, si el accionista mayoritario (agente) requiere dinero, hará que la empresa presenta un proyecto subvaluado, presentándolo como un proyecto óptimo, con un riesgo controlado, de modo que la institución bancaria (el principal). La asimetría de información se presenta cuando el principal no cuenta con toda la información necesaria para conocer las bondades reales del proyecto y la estimación del riesgo asociado a los flujos de ese proyecto. Por esta razón, la institución financiera evitará arriesgar los fondos que da en préstamo a la empresa, y solicitará garantías reales (activos colateralizables), acortará el plazo de devolución del préstamo, y ajustará la tasa de interés exigida a la estimación del riesgo del cliente.

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En este sentido, las limitaciones de las cláusulas de los contratos de deuda pueden motivar a los accionistas a tomar decisiones subóptimas, es decir, adquirir financiamientos para proyectos que no crean valor, con el fin de beneficiarse de esos fondos ajenos, ya sea, que al momento de recibirlos, podrían verse motivados en pagar dividendos o bien, solicitando los fondos para un proyecto A con un riesgo determinado, pero, redireccionarlos a un proyecto B, con un mayor riesgo, dejando para sí, la diferencia de tasa sin el ajuste de riesgo.

Los accionistas estarán dispuestos a obtener este tipo de beneficios, sin medir los perjuicios causados al prestamista, ni que el valor de la empresa está en juego. En esta lógica, incluso el accionista podría rechazar proyectos con VAN > 0, por solo pensar que parte de los beneficios serán compartidos con un prestamista.

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